Este texto lo publiqué el pasado sábado 4 de agosto en telegra.ph, el servicio gratis de publicación de textos de telegram.org, para explicar el cierre de  mi cuenta de Instagram. Publiqué una versión en español y otra en inglés, que aunque enlazo aquí, no reproduciré. Esta versión tiene algún enlace más.

A raíz de escándalos recientes estoy dándome cuenta de la enorme cantidad de tiempo que empresas irresponsables como Facebook hacen perder a nuestros políticos. Ellos y sus equipos pasan cientos de horas investigando la actividad de esas compañías: lo que hacen con nuestros datos, lo que hacen con nuestros datos terceras empresas que trabajan con ellos (como Cambridge Analytica), cómo influyen en la sociedad y si dicha influencia es demasiada, o si obedece a intereses no demasiado lícitos.

Puede que los políticos sean unos ignorantes en temas tecnológicos, unos ineptos y unos torpes, y puede que nos riamos cuando alguien más listo que ellos comparezca para responder a sus preguntas; pero aquellos a los que votamos (y a los que no votamos) deben centrarse en resolver problemas importantes como el paro, la salud y la educación universales, la seguridad, el hambre dentro y fuera de nuestro país, la violencia de género y contra todos los desfavorecidos, el cambio climático, la desigualdad y el bienestar de nuestros mayores y enfermos.

Al menos yo no quiero contribuir a semejante coste de oportunidad: el coste de todo lo que los políticos y sus equipos dejan de hacer mientras piensan en Facebook. Instagram es parte de Facebook y con sus stories y otros cambios relacionados, cada vez se parecen más. A la hora de la cesión de datos, y de los permisos que conceden a aplicaciones de terceros con políticas de privacidad cada vez más difíciles de entender, Instagram y Facebook son indistinguibles.

Por todas estas razones cierro mi cuenta de Instagram pocas semanas después de haber cerrado mi cuenta de Facebook. Seguiré publicando fotos en twitter (https://twitter.com/gvisoc) y en australiando (https://australiando.es).

Lo siguiente es prestar atención a qué rumbo toma WhatsApp y decidir en consecuencia.